Guadalajara, México

Guía de la ciudad con datos clave, viajes, negocios y cultura.

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Resumen

Guadalajara, capital de Jalisco y segunda ciudad de México, es el corazón de las tradiciones más emblemáticas del país — aquí nacieron el mariachi, el tequila y la charrería. Conocida como la «Perla de Occidente», combina un majestuoso centro virreinal y el Hospicio Cabañas, Patrimonio de la Humanidad, con los pueblos artesanos de Tlaquepaque y Tonalá y una salida fácil hacia los campos de agave de Tequila.

Centro Histórico y Orozco

La Catedral de dos torres, el Teatro Degollado y la Plaza Tapatía, que llevan al Hospicio Cabañas y «El Hombre de Fuego» de Orozco.

Mariachi y charrería

La cuna del mariachi y del rodeo mexicano — la Plaza de los Mariachis y el encuentro de septiembre que llena la ciudad.

Tierra del tequila

Excursiones y trenes de cata al paisaje agavero del Patrimonio de la Humanidad y a las destilerías históricas del pueblo de Tequila.

Pueblos artesanos

Las galerías y El Parián de Tlaquepaque y los tianguis de Tonalá — el corazón mexicano de la cerámica y la artesanía.

Comida tapatía

La torta ahogada, la birria de Jalisco, la carne en su jugo y el tejuino de maíz fermentado.
Resumen de viaje

Guadalajara es la capital de Jalisco y la segunda ciudad más grande de México, y para muchos la más entrañablemente mexicana — la cuna de los símbolos que definen al país. El mariachi, el tequila, la charrería (el rodeo mexicano y deporte nacional) y el sombrero de ala ancha nacieron en Jalisco, y la ciudad lo lleva con orgullo. Su corazón virreinal es monumental: la Catedral de dos torres, el neoclásico Teatro Degollado, la Rotonda de los Jaliscienses Ilustres y la larga Plaza Tapatía, que conduce a la obra maestra de la ciudad: el Hospicio Cabañas, un vasto conjunto neoclásico de inicios del siglo XIX y Patrimonio de la Humanidad, cuya capilla está cubierta por los murales de José Clemente Orozco y coronada por su apocalíptico «El Hombre de Fuego». En torno al centro, los antiguos pueblos de Tlaquepaque y Tonalá son los grandes centros artesanales de México, famosos por la cerámica, el vidrio soplado y la artesanía, con el andador peatonal de Tlaquepaque y su Parián lleno de mariachi como atractivo en sí mismos. La ciudad es además la puerta a Tequila — el pueblo agavero a una hora al poniente, donde el paisaje de agave azul y las destilerías históricas forman su propio sitio del Patrimonio de la Humanidad, al que se llega en tour de un día o en los festivos trenes de cata. La comida tapatía es una cocina propia: la torta ahogada (de cerdo, «ahogada» en salsa de jitomate y chile de árbol), la birria (rico guiso de chivo o res), la carne en su jugo y el tejuino de maíz fermentado. Guadalajara es también una metrópoli moderna y empresarial —un importante polo tecnológico al que a veces llaman el Silicon Valley mexicano—, de clima templado de altura, con colonias arboladas al poniente como Chapultepec y Lafayette para comer y salir, y una red creciente de tren ligero (el Mi Tren de SITEUR) más los camiones rápidos del Mi Macro. El Aeropuerto Internacional Miguel Hidalgo (GDL) la conecta con todo el continente.

Descubre Guadalajara

El corazón virreinal de Guadalajara es de los más imponentes de México, dispuesto en torno a una cruz de plazas. La Catedral de dos torres lo ancla, flanqueada por la Rotonda de los Jaliscienses Ilustres y la Plaza de Armas con su quiosco art nouveau; el neoclásico Teatro Degollado acoge la ópera y el Ballet Folclórico. De ahí, la larga Plaza Tapatía conduce al este, hacia la joya de la ciudad: el Hospicio Cabañas, un amplio conjunto neoclásico de inicios del siglo XIX del arquitecto Manuel Tolsá, hoy Museo Cabañas y Patrimonio de la Humanidad. Su antigua capilla guarda el mayor ciclo mural de José Clemente Orozco, pintado en 1938–39 y dominado por «El Hombre de Fuego» en la cúpula — que se admira mejor recostado en las bancas dispuestas debajo. En las calles cercanas late el Mercado Libertad (San Juan de Dios), uno de los mayores mercados techados de América Latina.

Preguntas frecuentes

Por ser la cuna de buena parte de lo que el mundo imagina como «lo mexicano». El mariachi, el tequila, la charrería (el rodeo mexicano y deporte nacional), el jarabe tapatío y el sombrero de ala ancha vienen de Jalisco. Como capital del estado y segunda ciudad de México, Guadalajara alberga además el Hospicio Cabañas, Patrimonio de la Humanidad, con los murales maestros de José Clemente Orozco, y es la puerta a la tierra agavera del pueblo de Tequila.

Sí — es una de las mejores excursiones de un día. El pueblo de Tequila, a una hora al poniente, está rodeado por el paisaje de agave azul (Patrimonio de la Humanidad) y alberga destilerías históricas como José Cuervo y Sauza que ofrecen recorridos y catas. Puedes ir en tour organizado, en auto o en uno de los festivos trenes de cata (como el José Cuervo Express) que cruzan los campos de agave con mariachi y tequila a bordo.

El mariachi nació en Jalisco, así que está por todas partes. El sitio tradicional es la Plaza de los Mariachis, junto al Mercado Libertad, mientras que el patio de El Parián, en Tlaquepaque, tiene agrupaciones tocando toda la tarde entre comida y bebida. Si puedes, haz coincidir tu visita con el Encuentro Internacional del Mariachi y la Charrería de septiembre, cuando agrupaciones de todo el mundo llenan las plazas y teatros de la ciudad.